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Mostrando entradas de marzo, 2014

Mi “exilio” en Mérida

Plaza Bolívar de Mérida

Para el año 1980, la ciudad de Mérida -que recuerde- era una ciudad de estudiantes, con un clima muy frio pero de ambiente social muy cálido; "la Ciudad de los Caballeros" le decían. Siempre me atrajo por su limpieza, orden, flora, vegetación y en especial su gente. Me convidaba esa pequeña ciudad a vivir en ella, además porque es la tierra donde nació mi madre.
En 1983, cuando me desempeñaba como abogado -recién graduado- en el Ministerio de Energía y Minas, bajo el gobierno de Luis Herrera Campins y siendo Ministro Calderón Berti, gana las elecciones Jaime Lusinchi (1984-1989) y el nuevo director de personal, de apellido Arzola, despacho donde laboraba como asesor legal, me ofrece la Jefatura de Personal de la Región Andina con sede en Mérida, como una forma indirecta de pedirme la renuncia por ser simpatizante de Copey (con el tiempo terminé siendo más amigo de los adecos, me parecieron m…

Mi cargo en el banco

Mi designación en el cargo de consultor jurídico del emblemático banco zuliano, por allá en el año 2001, me tomó por sorpresa, ya que el dueño del banco o principal accionista había seguido como política de su administración mantener en los cargos de alto nivel a ejecutivos zulianos para no afectar la consideración de institución regional que éste tenía. Entiendo que el proceso de fusión del banco zuliano con el banco valenciano (institución propiedad del mismo accionista) motivó este cambio de política. En dicha fusión me correspondió un papel protagónico en lo jurídico y esa fusión tuvo una particularidad que muchos desconocen; en tal proceso no fue el banco grande (el zuliano) quien absorbió al pequeño (valenciano) que era lo lógico y natural, sino fue lo contrario. Es más, a pesar de que la Sudeban aprobó la solicitud de fusión por absorción del valenciano por el zuliano, ello no se correspondió con la forma jurídica de la fusión y la Sudeban no advirtió esta inconsistencia. Esta …

"Amores Perros"

Este es el nombre de una excelente película mexicana de la década pasada que aborda las relaciones de pareja en su fase terminal; también incluye en la trama el amor de un viejo mendigo por los perros,  tema al que me quería referir o mas bien al amor de los perros hacia los humanos. En casa tenemos un perrito raza Yorkshire terrier, que le compré a mi hija Ivanna cuando era niña, ya que manifestaba un deseo inmenso por estas mascotas y se mostró afanada por el cachorrito cuando fuimos a escogerlo en la tienda del C.C.C.T. Esas muestras de fervor por el animalito le duraron muy poco, pareció darle prioridad a otros temas propios de su edad, al punto que notamos cierta indiferencia por la suerte de Terry -así lo llamamos- y ante el virtual desamparo lo asumí como mío. De modo que implícitamente la niña me echo esa vaina -lavativa dice mi suegra en su jerga particular- que me ha significado una cantidad de actividades extras que hace muchos años -desde cuando era adolecente- no realizab…

"Volver"

"Volver, volver"
Dice un viejo refrán venezolano que "chivo que se devuelve se desnuca"; pero no siempre ocurre así, a veces devolverse es forzoso, conveniente o exitoso. En mi caso me devolví a la Sudeban (Superintendencia de Bancos) después de haber renunciado, con fiesta de despedida, regalos y alguna lagrimita, para irme a  Edelca (Electrificación del Caroní) donde solo duré tres días trabajando.
Empresa que me atrajo a pesar de tener un buen cargo en Sudeban; era Jefe de División. Pero mi ingreso a Edelca tuvo lugar en momentos en que un escándalo de corrupción acababa de estallar en el Congreso de la República (cuando el Congreso –ahora Asamblea Nacional- se ocupaba de investigar hechos de corrupción del gobierno y no solo de la oposición), relacionado con las licitaciones en el sector eléctrico. No me imaginaba que el departamento que me estaba entregando la consultora jurídica de esa Empresa -una señorabonachona- para gerenciar, era precisamente el encargado…

Pasión por el tenis y el chavismo como enfermedad

Mi afición por el tenis surge cuando cambio mi residencia a la urbanización Sebucán, en un edificio que tiene en sus áreas sociales una modesta cancha de tenis y con ocasión de mis vacaciones indefinidas a raíz de mi salida del cargo que ocupaba en el emblemático banco zuliano. A mi regreso del viaje de vacaciones opté por tomar unas clases en el viejo hotel Caracas Hilton, que alguien me recomendó y que "La Revolución" cambio de nombre al de "Alba Caracas" y lo convirtió en un establecimiento mediocre, un centro de convenciones de adeptos o adictos- como dice mi hija- al chavismo. Las dos canchas del hotel eran bastante regulares, su cercanía a la piscina y la gran barra restaurant hacían un combo bien atractivo, pero esta gente considera oligarcas a los jugadores de tenis, por lo que decidieron convertir una en cancha múltiple y la otra la dejaron sin mantenimiento condenada a su inhabilitación. Allí aprendí lo básico de este difícil deporte que "en televisi…