Ir al contenido principal

"La fiesta inolvidable"





A esa fiesta inolvidable nos invita el dueño del banco zuliano donde yo era entonces directivo y consultor jurídico. Su hija menor contrae nupcias con un príncipe Borbón -de verdad- heredero de la extinta Corona de Francia. Un evento de esta naturaleza no podía quedar excluido de unas memorias personales.
El lugar de la boda: un sitio paradisíaco, Los Altos de Chavón en La Romana, República Dominicana. Ya le conocía, pues en la época de bonanza de la economía venezolana (CAP I), tuve la suerte de asistir al congreso anual de abogados de Felaban (Federación Latinoamericana de Bancos), que se celebró ese año en dicho país y por ese tiempo era el consultor jurídico de Sudeban. Estos congresos acostumbran una gran fiesta de despedida y esa fue otra gran memorable en el mismo escenario, con “Las Chicas del Can” en su apogeo. Pero me referiré a la de la “realeza” por razones obvias.

Todos los directores y algunos empleados de alto nivel de  las empresas del grupo financiero fuimos invitados con nuestras esposas a presenciar la ceremonia y disfrutar por supuesto el banquete. El número de invitados según las reseñas de prensa posteriores fue de aproximadamente mil seiscientas (1.600) personas. La logística para la asistencia comprendía el traslado y alojamiento; una gentileza absoluta del banquero.  La organización del evento había previsto el más mínimo detalle de atenciones. 


El príncipe y su madre

Salimos de Maiquetía en vuelo chárter que nos llevó directamente al aeropuerto de La Romana. Al llegar allí nos esperaba la organización anfitriona con recibimiento al mejor estilo de “La Isla de la Fantasía”. Luego del recibimiento fuimos trasladados a las hermosas casas (cabañas) donde nos alojaríamos en grupos de dos o tres parejas. A mi esposa y a mí nos tocó en suerte la compañía de una estupenda mujer, ex magistrada del Consejo de la Judicatura, mártir de la dictadura de Pérez Jiménez, que hiciera celebre la dramaturgia venezolana de RCTV en la recordada novela de televisión “Estefanía”, quien viajaba acompañada de una de sus hijas contemporánea de mi esposa, con quien hizo buenas migas.

Ese primer día libre nos permitió recorrer las instalaciones de la Romana, sus campos de golf, sus resorts, playas; algunos aprovecharon para ir a Santo Domingo. Las damas por supuesto eran las más apremiadas con el tema de la disponibilidad de peluquerías y maquilladores y a eso dedicaron sus afanes.
Al día siguiente se celebró la Boda, con una hermosa ceremonia en la Iglesia San Estanislao de Cracovia en los Altos de Chavón, con el protocolo, la liturgia y solemnidades que se estilan en estas bodas reales. La Misa de Haydn interpretada por la coral Schola Cantorum de Venezuela, así como otros temas de Haendel, Bach y Mozart y concluyó con unos cánticos interpretados por el dueto español “Los del Rey”, entonces famosos por la conocida pieza “La Macarena”.

Desde la capilla fuimos trasladados hasta el lugar de la fiesta, la casa del padre de la novia en una exclusiva urbanización de La Romana.
El acceso a la fiesta desde luego implicó una logística de seguridad que por la cantidad de invitados se tradujo en una larga cola, con los momentos de cansancio acentuados por el rigor de la vestimenta de etiqueta. Pero los venezolanos hacemos chistes de cualquier percance, parecíamos disfrutar hasta de los pisotones, inevitables en estas aglomeraciones; aducían algunos jodedores que se trataba de “pisadas reales”.
Al ingresar a la estancia de la celebración te impactaba el buen gusto de la decoración y la iluminación en todas las áreas, pero más aun, que en las primeras mesas se podía observar sentado disfrutando un trago al presidente de República Dominicana para la época, Leonel Fernández, sin escoltas, ni parafernalia alguna. Ya eso te indicaba la relevancia de los invitados y el festín que te esperaba.

Ya sabíamos por los rumores previos a la boda que la fiesta sería amenizada por el cantante dominicano Juan Luis Guerra y su grupo 440, quien había cantado en la boda de la otra hija del banquero celebrada en Caracas un año antes, a la cual también el Jefe tuvo la gentileza de invitarme. Este cantante de merengues y bachatas tiene un repertorio de música bailable tan contagioso que resulta una temeridad para los bailadores sin condición aeróbica. Pero la fiesta se inicio con una sorpresa, los novios salieron a bailar con la música de otro artista internacional contratado, que por esos días causaba furor en el mundo artístico: el español David Bisbal.

Lugar de la celebración
Cuando se anunció su actuación en compañía del conjunto de bailarines, estalló la euforia femenina en la fiesta atizada por los efectos de las copas de champán que se habían tomado. El piso de madera construido especialmente para la fiesta sobre un área de los jardines y que servía de pista de baile crujió ante el tumulto de bailadores que pegaban saltos al ritmo de los cantos de Bisbal. Por momentos hubo cierta tensión alrededor de la pista ante la eventualidad de que el piso cediera, lo que obligó a condenar un espacio de la pista para continuar  el jolgorio.

La fiesta continuó entre presentaciones de Juan Luis Guerra y David Bisbal, así como algunas interpretaciones de Los del Río, entre ellas “La Macarena”, que también estaban anunciados en el programa de la noche.

Yvonne Martínez y Olinto Méndez en la cabaña de La Romana listos para salir a la boda
Los organizadores de la fiesta tuvieron la ocurrencia de colocar un faro de colores para iluminar el mar que da a la ribera de la casa y un velero a la vista, lo cual le dio un aura muy romántica a la escenografía. Fue una fiesta verdaderamente majestuosa. Nosotros  acusamos el cansancio del trajín y nos retiramos como a las tres de la madrugada, a sabiendas que era un evento para amanecer y que dejábamos mucho por ver y disfrutar. Después supimos que la fiesta terminó a las 7,30 de la mañana y que hubo otros grupos musicales en el cierre de la faena.

El príncipe Borbón junto a Yvonne Martínez, Clarisa Sanoja y su hija el día antes.
Al día siguiente, antes de tomar el vuelo de regreso se hizo entrega de los recuerdos que obsequiaban los novios a sus invitados. De estos yo aún conservo los puros cubanos en su cajita de madera alusiva a la boda que dieron a los caballeros.

A los meses, este momento tan especial fue salpicado o pretendió serlo por la patética novelería policial del gobierno venezolano, cuando el tristemente célebre Fiscal General Isaías Rodríguez, en una de sus vergonzosas investigaciones judiciales, apuntaba a vincular alguna supuesta conversación de banqueros sostenida en esa fiesta con uno de los episodios de la truculencia política policial del gobierno chavista.

Comentarios

Entradas populares de este blog

¿Quién ha sido el mejor presidente de Venezuela?

Esa es una pregunta que por escurridiza parece tabú. Generalmente evitamos responderla porque la subjetividad a muchas personas les impide ser justos en sus juicios o la desinformación en otros desvirtúa una respuesta sensata, pero se me ocurrió plantearla en un café entre varios amigos después de una caminata en el Parque del Este. En ella estaban presentes un viejo político ya retirado de las filas de Acción Democrática,  un militante de Primero Justicia, un simpatizante de Voluntad Popular, un pana ex chavista y este servidor. Les comenté la posibilidad de hacer una crónica sobre ese tema y aceptaron, siempre que mantuviera sus nombres en reserva. Por ello, les relato la conversación sin identificar quien de los presentes emite cada parecer sobre los aspectos que allí se abordaron:
Este es un diagnostico perceptivo, donde se prescinde de estadísticas, resultados macro económicos o cualquier indicador financiero o social,  pues aun cuando todos somos profesionales en distintas materi…

Guarenas - Guatire, crónica de una muerte lenta

“Candelita que se prende candelita que se apaga” Hugo Chávez en una de sus tantas fanfarronerías mediáticas

Oliver amaneció agotado mentalmente porque no pudo dormir.  Pasó la noche pensando una salida a la situación de su ahijada Lourdes y su marido Johnson que viven en Guatire y trabajan en Caracas, como  muchas parejas de  jóvenes venezolanos profesionales que desde hace varios años tuvieron como única opción para formar un hogar, adquirir con esfuerzo y financiamiento un habitáculo en las edificaciones que  han levantado en las últimas décadas las empresas constructoras  en esos espacios concebidos para ciudades dormitorios por su lejanía de los puestos de trabajo.
La leyenda de los pueblos la hace su épica y las glorias de sus pobladores que sufrieron calamidades naturales o sociales y  lograron sobreponerse gracias a su coraje y resistencia. La población de Guarenas es recordada por haber sido el primer foco de protesta pública que dio lugar al estallido social conocido como “E…

El Liceo “Caracas”.

Quién no tuvo una secundaria feliz. Siempre recordamos con nostalgia los momentos memorables que vivimos en esa fase de la adolescencia. Sobre todo aquellos episodios que dejaron huella en nosotros, que los hicieron inolvidables. Esta etapa de nuestras vidas tiene particular relevancia porque es en esa edad cuando sueñas por primera vez una vida mejor, ingresar a la universidad y alcanzar un título académico, desempeñar una carrera profesional (en esos tiempos una carrera profesional era el camino mas honroso para crecer socialmente). En esa edad regularmente se tenía la primera noviecita (hoy día ya se tiene la primera mujer).
En el Liceo “Caracas” del Paraíso, estudiaron en su pasado glorioso grandes líderes demócratas del país como Rómulo Betancourt, Jóvito Villalba, Raul Leoni y otros de la “generación del 28”. Y en nuestro tiempo continuaba siendo un verdadero centro de enseñanzas. Recuerdo que era un liceo que reunía a jóvenes de la clase media y pobre de la ciudad, pero los pobre…