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Mostrando entradas de octubre, 2014

"Popule Meus" / Francisco Suniaga

Fue mucho tiempo después cuando supe que la cuaresma no tenía nada que ver con el clima. Que esos días de vientos áridos que nosotros llenábamos de cometas no era un estío sobrevenido al verano eterno de Margarita. Que esa primavera seca y transparente que perfumaba el aire con las flores amarillas de los robles del bulevar y de la plaza Bolívar no era una primavera. Que la cuaresma, el marco de juegos infantiles, no era una estación climática sino una festividad religiosa lo supe mucho tiempo después, cuando ya no era un niño y cuando La Asunción ya no era mi ciudad. Pero todo ese lapso de dulce ignorancia se quedó en mi memoria como la época mágica que, año tras año, casi por casualidad, comenzaba con los primeros alisios y terminaba en semana santa, el viernes, con la procesión del sepulcro. Al día siguiente, el Sábado de Gloria, se iban los primos y los amigos que habían venido de vacaciones, volvían las clases y La Asunción se difuminaba en su rutina de silencio. Así, el Viernes…

En recuerdo de Joselito

Hay hechos de tu infancia y adolescencia que nunca olvidas, por alguna razón: se salieron de tus perspectivas, te ocurrieron acompañado de alguien que significó mucho en tu vida o simplemente fueron extraordinarios. Este pasaje de mi vida adolescente tiene todos esos ingredientes; fue por allá  a finales de mayo del año 1972, cuando en compañía de mi hermano mayor Joselito (Q.E.P.D), yo le decía Joselo, no me iba con ese diminutivo con que le bautizó mi padre en honor a un torero de su época. Fuimos a Maracay invitado por él desde luego, a presenciar dos eventos que se efectuarían en la Maestranza Cesar Girón, en un fin de semana, el primero el sábado, una pelea de boxeo de los pesos pesados y el segundo el domingo, una novillada en la que se presentaría el hermano menor de Cesar Girón que causaba revuelo por esos días: Freddy Girón, en un “mano mano” con Carlos Martínez, otro novillero que triunfaba en España.

La afición de mi padre por la “fiesta brava” era vista por  Joselito con si…

Crónica de Ibsen Martínez

CAP y yo por estas calles, por Ibsen MartínezIbsen Martínez: "Es conocida, creo, mi opinión sobre tu trayectoria política, sus logros, sus errores y sus insuficiencias. Esta crónica sólo rinde homenaje a su presencia de ánimo en momentos de compromiso y adversidad, algo que Hemingway llamó “elegancia bajo presión” y de la que CAP, héroe o villano, dio ejemplares muestras hasta el final." Por Ibsen Martínez|5 de Octubre, 2011 18
inShare La primera vez que lo ví de cerca , el candidato de AD era Raúl Leoni y yo tenía doce años. La campaña electoral para las presidenciales de diciembre de 1963 brindó un vistoso espectáculo: hubo siete candidatos, entre ellos el inevitable Rafael Caldera, pero el único con verdadera opción era el guayanés del partido de gobierno. Arturo Uslar Pietri entusiasmaba a la clase media, frágil fenómeno electoral caraqueño, flor de un día. Sospecho que mi padre – empleado petrolero, autodidacta, buen lector– votó por Uslar Pietri; mi madre, maestra de escuela…

Conversación imaginaria en Miraflores

Conversación imaginaria en Miraflores Maduro: Hola Elías, ¿cómo anda ese Estado Comunal, viento en popa? Jaua: Caramba Nicolás, creo que debemos pedir ayuda a la Habana para convencer a nuestra gente de la necesidad ideológica de las comunas, porque estos seguidores lo que quieren es billete para atender ese proyecto. Antes estaban motivados con el discurso del Comandante, el tema del “hombre nuevo” y toda esa paja, tu sabes, pero ahora todo lo que preguntan es ¿Cuánto hay pa’eso?. ¿De cuánto estamos hablando?. Pareciera que ya no creen mucho en la vaina social! Maduro:  Claro, mi Comandante tenía una labia para convencer a esos tierruos. Yo trato de transmitirles el mismo mensaje, con mí limitado verbo, tú sabes,  pero a mí no me paran bola. Jaua: Así es, mi Comandante era el propio encantador de serpientes. Maduro: Pero bueno, lo que tenemos por delante son las elecciones parlamentarias. Debemos allanar el camino para superar la situación de crisis que nos tiene complicada esa victoria. J…

Postales del cinismo / Leonardo Padrón

Postales del cinismoPor  Leonardo Padrón|14 de Abril, 2014

Conduzco hacia la Avenida Andrés Bello. Me pregunto cuántos venezolanos saben hoy día quién era Andrés Bello. Pienso en esta zona tórrida más cercana al bochorno que a la agricultura. Discurro, a vuelo rasante, sobre su portentosa Gramática de la Lengua Castellana y la indigente relación que hoy tenemos con nuestro idioma. Freno. Estoy en una intersección. Algo atrae mi mirada. En la esquina, una adolescente de la calle, roída de pies a cabeza, está echada sobre un puff, tan blanco como sucio. Es un mueble desahuciado. Y una niña sobre él, desgonzada. Vive la inesperada comodidad del cojín. Sus brazos cuelgan hasta el suelo. Sus nudillos pactan con la grasa del asfalto. Lo más perturbador es su mirada, colgada en ninguna parte. Es, ella entera, una foto de la nada existencial. Me toca avanzar. Pienso en el hombre nuevo que nos prometieron. Pienso en los colectivos y su amplia despensa de armas. Pienso en el remotísimo Andrés Be…