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Mostrando entradas de abril, 2014

Mi pasado chavista

No sería honesto ocultar de estas memorias mi breve pasado chavista. Un error que lastima cada día la conciencia de quienes hace ya muchos años nos arrepentimos de haberle dado el voto a ese populista. Como muchos venezolanos, harto de las miserias de la política venezolana ejercida al amparo del pacto de Punto Fijo (AD-COPEY), me dejé llevar por la satanización de los partidos políticos y seducir por el carisma del encantador de serpientes que nos ofrecía acabar con la injusticia social, la corrupción, la impunidad y todos los males del modelo político que nos gobernó durante la llamada por él "Cuarta República”, pero que el proceso chavista ha multiplicado exponencialmente. 

Mi querido viejo se fue de este mundo creyendo en Chávez y ya en tiempos de su enfermedad terminal –la de mi padre- yo había desertado de dicho proyecto, convencido del engaño, lo cual significó un desolador momento despedirme de mi viejo contradiciendo su creencia política. Voté por Chávez animado por su ca…

!SOS Venezuela!

Ayer (31-03-2014) mi hija menor, estudiante de Comunicación Social en la UCAB, después de haber intentado conseguir a quién requerirle el llenado del último ejemplar de cinco encuestas que le exigieron en la cátedra de Psicología, terminó por abordarme con cierta pena porque sabe lo que detesto llenar planillas que no conducen a nada y mas aun las que exigen respuestas medianamente serias. La encuesta pretende una opinión del encuestado sobre el talante de varias nacionalidades americanas: argentinos, brasileros, peruanos, mexicanos, chilenos, colombianos y por supuesto, venezolanos.
La opinión sobre las características que -en nuestro criterio- definen la personalidad de los nacionales de esos países, la damos generalmente considerando la fuente donde mejor percibimos sus rasgos de comportamiento; si bien el contacto directo con sus nacionales cuando los hemos visitado –generalmente estancias cortas- nos permite formarnos un parecer, este resulta muy superficial, igual lo que deja ent…

¡No fue una moto, fue un perro!

No fue una moto, fue un perro.

No estudié Derecho apenas me gradué de bachiller. En el Liceo Caracas teníamos una psicóloga que orientaba en ese sentido a los muchachos y al momento de decidirme entre Ciencias y Humanidades, ella consideró que yo podría ser profesional en una carrera técnica, ya que supuestamente simpatizaba con las matemáticas y me aburría la lectura (a la larga seria todo lo contrario). Por ello, cuando me gradué de bachiller en ciencias, preferí, sin ninguna vocación, estudiar ingeniería, mas por complacer a mi padre quien veía con buenos ojos la carrera militar o en su defecto la de ingeniería; pero a mí lo castrense no me atraía para nada, no me parecía una carrera sino una religión o una secta (creo que no estaba muy desencaminado mi criterio) y en nuestros tiempos los muchachos tomábamos en cuenta la opinión de los padres para decidir la carrera o al menos yo lo pensaba así, por el gran respeto que sentía hacia él. Era sin duda un error, y hoy día los jóvenes co…