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Mostrando entradas de enero, 2015

Mis viajes a Bolivia y el hábitat

Hay destinos geográficos  que por diferentes razones no imaginamos conocer; en mi caso la ciudad  de Cochabamba, ciudad ubicada en el centro del territorio Boliviano llamada Ciudad Jardín de Bolivia, nunca estuvo en mis planes de turismo, sin embargo una circunstancia de trabajo me llevó a conocerla, fue por allá en el año  1997, en mis inicios en la banca privada. Mi profesor Oswaldo Padrón Amaré (Q.E.P.D), había sido invitado a dictar una conferencia sobre “las instituciones mutuales de ahorro”, conocidas entonces en Venezuela como Entidades de Ahorro y Préstamo, ya sujetas a la conversión en sociedades anónimas según la entonces reforma de la Ley de Bancos que terminaba de promulgarse. El insigne maestro Padrón Amaré con quien compartí la pasión por el análisis jurídico de los temas financieros, fundamentalmente bancarios, me pidió que asistiera por él  a ese evento internacional de “Vivienda y Hábitat” que se celebraría en esa ciudad con el patrocinio del Gobierno de Bolivia y la…

El intermediario

El intermediario  Por Hernán Casciari

Hay dos clases de miserables que te tocan el timbre antes de las nueve: los vendedores y los cobradores. Sólo se diferencian en que los cobradores no sonríen cuando les abrís. El que me tocó el timbre ayer era un vendedor. Tenía esa sonrisa amable que pide a gritos una trompada. Yo, en piyama, no tuve reflejos ni para cerrarle la puerta en la nariz. Entonces él sacó una planilla, me miró, y dijo algo que no estaba en mis planes. —Disculpe que lo moleste, señor Casciari —su acento era español—, pero nos consta que usted todavía es ateo. Eso fue lo que dijo. Textual. Ni una palabra más, ni una palabra menos. Que supiera mi apellido no fue lo que me dio miedo, porque está escrito en el buzón de afuera. Tampoco la acusación religiosa, que pudo haber sido casual. Lo que me aterró fue la frase "nos consta que". Desde que el mundo es mundo, nadie que use la primera persona del plural es buena gente. Pero la frase "nos consta que" indica, a…

Gordy " Mi pana mío"

"Mi pana mío”. Esta es la frase con que suele saludar Gordy, un gran amigo mío de esos que por sus peculiaridades solemos calificar de "personajes";  bien  distinto de otro personaje que me inspiró a escribir una de mis primeras crónicas biográficas: "Manolete y El Urrutia" en la que apenas le menciono aun cuando el también es amigo de Manolete y comensal asiduo de "El Urrutia". El pana se llama  "Gordy Striklan" (ambos son nombres); no sé de donde los sacó su padre, supongo que de su imaginación de bohemio,  pues éste fue un dandi de la Caracas de los 70, otro personaje. No podía esperarse menos de su hijo mas ilustrado. A este pana lo conocí en mi época dorada, yo recién divorciado  y ocupando  un cargo medianamente importante en el gobierno de Jaime Lusinchi, que obtuve por concurso -aclaro-.
El gimnasio del otrora Hotel -cinco estrellas- Caracas Hilton (ahora “Alba Caracas”, casi un antro del chavismo) era el punto donde coincidíamos un …

Renunciación

Desde que el argentino Hernán  Casciari alcanzó gran éxito contando graciosas anécdotas o crónicas en su blog, comencé a pensar en dejar definitivamente el ejercicio de la profesión de abogado y dedicarme a escribir crónicas o cuentos, que creo sé hacer. De  verdad que esta profesión se ha convertido en un estigma en nuestro país, no sé si es así en cualquier país. Pero en Venezuela, apenas mencionas que eres abogado las personas te miran raro o dicen "guillo" o hacen inmediatamente un chiste aludiendo la fama de tramposos que tienen estos profesionales. Ejercer  el Derecho en Venezuela es una pesadilla, salvo que seas un miembro de la "Banda de los enanos" o un militante connotado del PSUV. En Venezuela hasta que regrese una democracia más o menos decente como la que metió preso a un presidente de la República (CAP) por malversar unos pocos dólares de la partida secreta, no vale la pena ejercer esta profesión tan denigrada y menos ahora que hasta abogados con pront…

"En busca de la mamá de Chávez"

EN BUSCA DE LA MAMÁ DE CHÁVEZ   PorLiza López (sep-2008)


Doña Elena está sentada en el asiento de atrás de la camioneta que siempre la lleva a donde vaya. Al principio, cuando su hijo tenía poco tiempo en la presidencia y su esposo se estrenaba como gobernador del estado llanero de Barinas, discutía con los choferes y guardaespaldas porque prefería ir de copiloto. Pasado el tiempo, con asesoría de protocolo, aprendió a comportarse como una reina, como la dama de la 'familia real de Barinas', como han bautizado allí a los Chávez. Como toda una doña Elena Frías de Chávez. Con ese temple, mira por la ventanilla de vidrios polarizados y se percata de que la camioneta frena al acercarse a un peaje. Se dirige a un evento fuera de Barinas como presidenta de la Fundación del Niño regional. El conductor baja su ventanilla. "Son 200 bolívares". Desde adentro le explican al empleado que se trata de un auto oficial, que transportan a la primera dama de Barinas, a la madre del pres…